martes, 23 de mayo de 2017

Frases célebres por el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme.

Han sido muchas las formas y las intervenciones en las que nosotras, las mujeres, hemos tratado de poner fin a la violencia y hemos tratado de transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento y de desarrollo para la sociedad en la que vivimos. 
Las nuevas tecnologías y los múltiples recursos que la nueva sociedad del conocimiento nos ofrece, permite a muchas de nosotras denunciar las consecuencias de los conflictos armados que tienen y sufren la población civil, siendo participes activamente en el fin de la violencia, mediante redes de apoyo y campañas que sirven como presión. 

Nosotras demostramos que resulta posible trabajar juntas por la Paz, y es producto de ello la siguiente pequeña y simbólica recopilación de citas célebres femeninas por la paz y el desarme:


  • La mejor manera de luchar contra el terrorismo es muy sencilla: educar a la próxima generación. Malala Yousufzai.

  • Para hacerme poderosa solo necesito una cosa: educación. Malala Yousufzai.

  • Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican. Concepción Arenal.

  • La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano. Concepción Arenal.












  • El que no vive para servir, no sirve para vivir. María Teresa de Calcuta.












  • Las mujeres han servido todos estos siglos de espejos que poseen el poder mágico de reflejar la figura de un hombre el doble de su tamaño natural. Virginia Woolf. Escritora y ensayista británica.











  • Ser intelectual crea muchas preguntas y ninguna  respuesta. Puedes llenar tu vida con ideas pero  aun así irte solo a casa. Todo lo que realmente necesitas son sentimientos.











  • Usted no puede esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno de nosotros debe trabajar para su propia mejora. Marie Curie.











  • Si se quiere acabar la guerra con otra guerra nunca se alcanzará la paz. Malala Yousafzai.











  • Es hora de comprender más, para temer menos. Marie Curie.














Luchemos por ello.

 #EquidadDeGenero #Mujeres #DíaInternacionalDeLasMujeresPorLaPaz

jueves, 27 de abril de 2017

El desgraciadamente sonado y agotador Acosador Laboral.

Acoso laboral, también conocido como mobbing. Se trata del desagradable fenómeno que "tiende" a desarrollarse en el trabajo, y digo "tiende" (nótese el tono irónico empleado) porque hemos denominado así sólo al proceso de acoso que está delimitado y que se experimenta dentro del sistema laboral. Ocurre cuando un compañero/a ejerce violencia (generalmente psicológica) de manera repetida y de forma diaria sobre otros compañeros/as de trabajo.


Las consecuencias para ese compañero, DIARIAS, que recibe el acoso son devastadoras, pues el mobbing no solamente provoca un intenso malestar (estrés, tristeza, ansiedad, insomnio, derivadas en sintomatologías físicas etc.), sino que, además, suele destruir la reputación de esa persona por diversos factores en los que no voy a entrar (dejemoslo para otro post). No obstante, siendo observadores de semejantes circunstancias, mucho hemos reflexionado sobre qué lleva a una persona a convertirse en un acosador, pero ¿qué características recogen realmente? ¿cuál es el verdadero perfil del acosador laboral? 

Para empezar, debemos tener en cuenta a una serie de investigadores primerizos en interesarse por este fenómeno: autores como Tim Field en 1996 o
 Hirigoyen en 2001, que describieron al acosador laboral como:

1. Mentiroso


El acosador laboral es más propenso a decir mentiras y a modificar la verdad premeditadamente para acusar a la víctima de todos los males, con fines totalmente personales. Se trata de una persona que se encuentra muy cómoda en la manipulación, y se caracteriza por una personalidad en la que proyecta una imagen falsa de sí mismo.


2. Encantador

Para ésta persona es fácil engañar a los que están a su alrededor. Es por eso que puede parecer encantador al principio, pues esconde su verdadera personalidad.

3. Falsa apariencia de seguridad

Los acosadores laborales pueden aparentar cierta seguridad en sí mismos; sin embargo, esconden una baja autoestima. Es por esto que realizan el mobbing, para compensar las carencias en las que se ven inmersos, aumentan su propio valor a través de los ataques.

4. Controlador y vengativo

Los acosadores laborales suelen ser personas controladoras y, además, son vengativas. Acostumbran a hacer la vida imposible a quien se les cruce en el camino sin ningún tipo de remordimiento o escrúpulo.

5. Crítico

Suele ser crítico con los demás, y ataca los puntos débiles de éstos. Estas críticas nunca son constructivas, sino dañinas con el fin de conseguir malestar.

6. Irritable

Aunque aparente ser una persona amable, todo es fachada. En realidad, es fácilmente irritable, que esconde una gran ira en su interior.

7. Incapaz de hacer autocrítica

Pese a que los acosadores suelen ser personas críticas con los demás (siempre de manera destructiva como queda mencionamdo anteriormente), no son personas que hagan auto-crítica, al contrario. Éstos proyectan sus fracasos en los demás y los utilizan como chivos expiatorios.

8. Violento

De carácter violento. En gran parte porque sienten una enorme frustración y esconden una gran rabia en su interior.

9. Perverso

Nuestro acosador/a es un ser perverso, con rasgos narcisistas. Busca apropiarse de la imagen de la víctima y reflejar la suya propia en ésta.

10. No tiene remordimientos

En muchas ocasiones no le importa el dolor de la víctima. No siente culpa porque disfruta actuando así.

11. Falta de empatía

La empatía es la capacidad de ponerse en la piel de los demás. El acosador laboral tiende a no ponerse en la piel de otras personas.

12. Niega la realidad

Hirigoyen afirma que el acosador utiliza mecanismos de defensa como negación de la realidad, además de proyectar en la victima sus propios errores, lo que supone la falta de productividad para la empresa y problemas en, absolutamente, todos los sentidos a nivel legal para solventar determinadas situaciones.


Además, y sin parecer suficientes todos estos rasgos, el acosador puede estar acompañado por alguna patología, como por ejemplo: trastorno narcisista, trastorno disocial, psicopatía o trastorno paranoide.


Desgraciadamente, es relativamente frecuente toparse con perfiles como éstos en el mundo que nos rodea; los avances tecnológicos, los nuevos puestos de trabajo y empleos generan mucha competencia en todos los sectores. Cada vez vivimos mas estresados, esteriotipados, con caracteres superficiales, con dificultades a la hora de hacer distinciones y otrogar el valor que requiere cada cosa, dificultades en nuestra forma de relacionarnos con los demás... 


Dejemos de consentir que nos perjudiquen a nosotros, y a los demás, nuestro día a día.

Dejemos de mirar hacia otro lado.

Fomentemos el respeto y la educación predicando con el ejemplo.

Enseñemos que puede existir un ambiente laboral mejor.



jueves, 20 de abril de 2017

Modelo de Goleman (2000) en Inteligencia Emocional.

Este modelo se ha ido perfeccionando a través del tiempo y, en las últimas versiones del modelo (2000) los componentes básicos que constituyen la Inteligencia Emocional según el autor son:

1. Conciencia de uno mismo o Autoconocimiento emocional (Selfawareness). La conciencia sobre los propios estados internos, los recursos e intuiciones. Es muy importante conocer el modo en el que el estado de ánimo influye en nuestro comportamiento, e identificar fortalezas y debilidades.
2. Autorregulación o Autocontrol emocional (Self-management). Capacidad de reconocer la temporalidad de las emociones y el control de los propios estados, impulsos internos y recursos internos.
3. Motivación (Motivation). Se explican como tendencias emocionales que guían o que facilitan el logro de objetivos.
4. Empatía o Reconocimiento de emociones ajenas (Social-awareness). Se entiende como la conciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas así como el reconocimiento e interpretación de las señales emocionales que los demás emiten en las relaciones interpersonales.
5. Habilidades sociales o Control de las relaciones interpersonales o (Relationship management). Es la capacidad para inducir respuestas deseables en los demás pero no entendidas como capacidades de control sobre otro individuo.


Según este modelo se establece la existencia de un Cociente Emocional (CE) que no se opone al Cociente Intelectual (CI) clásico sino que ambos se complementan, lo que se manifiesta en las interrelaciones que se producen. Un ejemplo lo podemos observar entre las comparaciones de un individuo con un alto cociente intelectual pero con poca motivación hacia el logro de objetivos y otro individuo con un cociente intelectual medio y con alta motivación. Ambos pueden llegar al mismo fin, ya que ambos cocientes se complementan.


Goleman desarrolló los cinco componentes básicos de su modelo de inteligencia emocional en 25 competencias emocionales.

1. Consciencia de uno mismo: Consciencia de nuestros propios estados internos, recursos e intuiciones.
a) Consciencia emocional: Reconocer las propias emociones y sus efectos. El individuo tiene consciencia de las emociones que está sintiendo, sabe conectar con sus sentimientos y los exterioriza de manera adecuada a través de palabras y acciones.
b) Valoración adecuada de uno mismo: Conocer las propias fortalezas y debilidades. Los individuos que tienen esta competencia, son capaces de reconocer sus puntos débiles sin mayores frustraciones, buscan aprender a través de las experiencias tanto negativas como positivas.
c) Confianza en uno mismo: Seguridad en la valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades. Las personas dotadas de esta competencia tienen la capacidad de expresar su punto de vista en los momentos de adversidad, esto es así por qué son personas que confían en su propio potencial.

2. Autorregulación. Control de nuestros estados, impulsos y recursos internos.
a) Auto-control: Capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos. Los individuos dotados de esta competencia, tienen la capacidad de controlar las emociones e impulsos conflictivos; saben gobernar de manera adecuada sus sentimientos, impulsos y emociones conflictivas. En momentos críticos y adversos permanecen emocionalmente equilibradas.
b) Confiabilidad: Fidelidad al criterio de sinceridad e integridad. Son personas que velan por la sinceridad, la ética y la integridad, guían sus acciones por estos principios y a través de su conducta honrada obtienen la confianza de los demás.
c) Integridad: Asumir la responsabilidad de nuestra actuación personal. Son personas responsables que asumen sus compromisos, promesas y sus propios objetivos; son organizadas y cumplidoras de su trabajo.
d) Adaptabilidad: Flexibilidad para afrontar los cambios, desafíos y nuevas situaciones. Son personas que se adaptan a los cambios, saben reorganizar sus prioridades y adecuarse a las más diversas circunstancias.
e) Innovación: Sentirse cómodo y abierto ante las nuevas ideas, enfoques e información. Esta habilidad se refiere a la búsqueda de ideas e inspiraciones desde diversas perspectivas. Son auténticos al aportar soluciones y saben asumir los nuevos retos y consecuencias.

3. Motivación. Las tendencias emocionales que guían o facilitan el logro de nuestros objetivos.
a) Motivación de logro: Esforzarse por mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia. Son personas orientadas hacia el resultado, tienen una motivación muy fuerte para cumplir objetivos; son exigentes en la realización de los cumplidos, no vacilan en afrontar desafíos desafiantes y en asumir riesgos calculados; recaban la información necesaria para reducir la incertidumbre y descubrir formas más adecuadas de llevar a cabo las tareas en que se hallan implicados.
b) Compromiso: Secundar los objetivos de un grupo u organización. Las personas dotadas de esta competencia están dispuestas a sacrificarse en aras del objetivo superior de la organización; encuentran sentido en su subordinación a una misión más elevada; recurren a los valores esenciales del grupo para clarificar las alternativas y tomar las decisiones adecuadas; buscan activamente oportunidades para cumplir la misión del grupo.
c) Iniciativa: Prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión; Son personas con iniciativas, dispuestas a aprovechar las oportunidades; persiguen los objetivos superando las expectativas de los demás; saltar las rutinas habituales cuando fuera necesario para llevar a cabo un trabajo; transmiten a los demás la perseverancia para emprender sus objetivos.
d) Optimismo: Persistencia en la consecución de los objetivos a pesar de los obstáculos y los contratiempos. Aunque se presenten situaciones adversas, las personas optimistas operan desde una expectativa de éxito, insisten en conseguir sus objetivos y atribuyen los contratiempos más a las circunstancias que a fallos personales.

4. Empatía. Consciencia de los sentimientos, necesidades y preocupaciones ajenas.
a) Comprensión de los demás: Tener la capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e interesarnos activamente por las cosas que les preocupan. Son personas atentas a las emociones de los demás y tienen un comportamiento de escucha activa.
b) Ayudar a los demás a desarrollarse. Percibir las necesidades de desarrollo ajenas y fomentar sus aptitudes. Son personas que prestan ayuda a los demás desde sus necesidades y sentimientos.
c) Orientación hacia el servicio: Anticiparse, reconocer y satisfacer las necesidades de los demás.
d) Aprovechamiento de la diversidad: Aprovechar las oportunidades que ofrece la diversidad social o de experiencias. Son personas que respetan y se relacionan bien con los individuos procedentes de diversas culturas o estratos sociales, comprenden distintas visiones, respectan las diferencias entre grupos, consideran la diversidad como una oportunidad y afrontan os prejuicios y la intolerancia.
e) Consciencia política: Capacidad de darse cuenta de las corrientes emocionales y de las relaciones de poder subyacentes en un grupo. Las personas dotadas de esta competencia advierten con facilidad las relaciones claves del poder, perciben claramente las redes sociales más importantes, comprenden las fuerzas que modelan el punto de vista y las acciones de las personas e interpretan adecuadamente tanto la realidad externa como la interna de las organizaciones.

5. Habilidades sociales: Capacidad para inducir respuestas deseables en los demás.
a) Influencia: Utilizar técnicas de persuasión eficaces. Las personas dotadas de esta competencia son persuasivas, captan fácilmente la atención y presentan facilidad para recabar el consenso y el apoyo de los demás.
b) Comunicación: Emitir mensajes claros y convincentes. Las personas dotadas de esta competencia saben dar y recibir información, captan las señales emocionales, sintonizan con su mensaje, abordan abiertamente las cuestiones difíciles, escuchan activamente, ofrecen feedback…
c) Liderazgo: Inspirar y dirigir a grupos y personas. Son personas que tienen la capacidad de articular y estimular el entusiasmo por las perspectivas y los objetivos compartidos, saben tomar decisiones y son capaces de guiar a los demás en base al ejemplo.
d) Catalización del cambio: Iniciar o dirigir los cambios. Las personas dotadas de esta competencia reconocen la necesidad de introducir cambios, promueven el cambio y modelan el cambio en los demás.
e) Establecer vínculos: Fomentar relaciones instrumentales con los demás. Las personas dotadas de esta competencia mantienen amplias redes de relaciones informales y crean relaciones mutuamente provechosas.
f) Resolución de conflictos: Capacidad de negociar y resolver conflictos. Las personas capaces de manejar los conflictos identifican personas o situaciones conflictivas, fomentan o relajan las tensiones, alientan el afrontamiento constructivo y buscan acuerdos que satisfagan a todos los implicados.
g) Colaboración y cooperación: Capacidad para trabajar con los demás en la consecución de metas comunes. Las personas capaces de implicarse en la consecución de objetivos compartidos comparten planes, información y recursos, promueven un clima de cooperación y alientan las oportunidades de colaboración.
h) Habilidades de equipo: Ser capaz de crear la sinergia grupal en la consecución de metas colectivas. Las personas dotadas de esta competencia promueven cualidades grupales como el respeto, la cooperación, la participación y el compromiso.


Por otro lado, la teoría de Goleman aunque desarrollada desde el contexto laboral, nos permite obtener conclusiones aplicables al desarrollo y excelencia personal. Así:

»» Un desarrollo laboral o personal no requiere ser fuerte en todas las competencias. Un desempeño superior (por ejemplo las personas que ejercen funciones de liderazgo efectivo) sólo requieren entrenamiento en un número limitado de competencias (unas seis por término medio) que vendrán determinadas por la categoría laboral, entorno, sector o cultura. 
Igualmente hay que tener en cuenta que las mismas competencias pueden hacer que las personas destaquen en ámbitos muy diferentes de igual manera que existen ciertos ámbitos que exigen competencias muy concretas.

»» Las competencias tienen una secuencia lógica, ya que actúan “en sistema”. Por ejemplo, si no se logra primero conocerse bien a sí mismo, a los propios estados anímicos o emociones y a los posibles efectos que éstos puedan ocasionarle, no se podrán autorregular o controlar y, por tanto, no se podrán orientar hacia nuestros objetivos.
Este enfoque secuencial de las competencias emocionales es el que se encuentra presente en la gran mayoría de enfoques de excelencia personal y gerencial donde se parte de un conocimiento personal “conocerse a sí mismo” para identificar aquellas carencias o debilidades competentes y dotarnos de comportamientos que nos permitan superarlas.

Lo que realmente importa para el éxito, carácter, felicidad y logros vitales es un conjunto definido de habilidades sociales, no solo habilidades cognitivas que son medidas por tests convencionales de coeficiente intelectual. Daniel Goleman.

jueves, 6 de abril de 2017

La Competencia Social en el trabajo.

Se dice que la competencia social es la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas. En gran medida, supone el manejo de forma adecuada de nuestras emociones y habilidades sociales básicas para con nosotros y los demás, en los distintos ámbitos de nuestra vida: ámbito familiar, ámbito social, y el más interesante en el que me voy a centrar: la conciliación laboral.


Se ha demostrado que la competencia social-laboral está estrechamente relacionada con la adaptación social, académica y psicológica, éste concepto nace y se desarrolla en edades infantiles que, posteriormente, culminará según las experiencias vividas en la edad adulta.
En el ámbito laboral se relaciona con el bienestar personal y colectivo. 
Las competencias sociales-laborales exigen entender el modo en que las personas pueden procurarse un estado de salud física y mental óptimo para el desarrollo de sus actividades, tanto para ellas mismas como para sus compañeros de trabajo, su entorno social próximo, y saber cómo un estilo de vida social-laboral saludable puede contribuir a ello.

Para ello, nuestro empleado/compañero deberá tener el conocimiento suficiente de las siguientes micro-competencias:

Dominar las habilidades sociales básicas: escuchar, saludar, despedirse, dar las gracias, pedir un favor, manifestar agradecimiento, pedir disculpas, mantener una actitud dialogante en el trabajo, etc.

Respeto por los demás: intención de aceptar y apreciar las diferencias individuales y grupales y valorar los derechos de todos nuestros compañeros/as.

Practicar la comunicación receptiva: capacidad para atender a los demás tanto en la comunicación verbal como no verbal para recibir los mensajes con precisión.

Practicar la comunicación expresiva: capacidad para iniciar y mantener conversaciones, expresar los propios pensamientos y sentimientos con claridad, tanto en comunicación verbal como no verbal y demostrar a los demás que han sido bien comprendidos, imprescindible a la hora de trabajar en equipo.

Compartir emociones: conciencia de que la estructura y naturaleza de las relaciones vienen en parte definidas tanto por el grado de inmediatez emocional o sinceridad expresiva como por el grado de reciprocidad en la relación entre compañeros/as.

Comportamiento prosocial y cooperación: capacidad para aguardar turno, mantener actitudes de amabilidad y respeto a los demás.


• Asertividad: mantener un comportamiento equilibrado entre la agresividad y la pasividad lo que implica defender y expresar los propios derechos, opiniones y sentimientos: Por ejemplo: decir no claramente y defenderlo, hacer frente a las presiones de grupo, etc.

Prevención y solución de conflictos: capacidad para identificar, anticiparse o afrontar resolutivamente conflictos laborales y problemas interpersonales.

Capacidad de gestionar situaciones emocionales: capacidad para inducir o regular las emociones en los demás.




Las micro-competencias son esenciales para las relaciones sociales-laborales optimas, éstas se relacionan con actitudes y valores de colaboración, donde la seguridad en uno mismo y la integridad y honestidad juegan un papel importante en nuestro desarrollo empresarial. 


Nuestros compañeros/as deben interesarse por una contribución beneficiosa para un mayor bienestar social-laboral, así como el fomento de la comunicación intercultural existente entre empresas, la diversidad de valores y el respeto a las diferencias, además de estar dispuestos a superar los prejuicios y a comprometerse en este sentido.

“Es asombroso que la Humanidad todavía no sepa vivir en paz, que palabras como competitividad sean las que mandan frente a palabras como convivencia.”

jueves, 30 de marzo de 2017

Nuestros complejos, auténticos postes imaginarios.

¿Cuántas veces has tenido que lidiar en tu vida diaria con inseguridades que anestesian tus quehaceres? ¿Podrías enumerar los pensamientos recurrentes que emergen diariamente pero que no te aportan nada? ¿Podrías decirme que esos pensamientos suman?

La Real Academia Española de la lengua define el término "complejo" como “el conjunto de ideas, emociones y tendencias generalmente reprimidas y asociadas a experiencias del sujeto, que perturban su comportamiento”.


En nuestra vida diaria nos enfrentamos a personas, situaciones, contextos, aromas... que asociamos fácilmente a circunstancias ya vividas con sentimientos fuertes, donde la peor parte se encuentra en las situaciones en las que aparece la sensación o percepción de amenaza. Desafortunadamente para muchos, esta amenaza mal focalizada suele desembocar en la distorsión de la realidad, provocando un defecto imaginario que pocas veces es real. Importante defecto, ya que la persona acomplejada adopta una imagen deformada de sí misma.

Por consiguiente, esa distorsión adopta automáticamente todos los pensamientos conscientes e inconscientes, sentimientos, recuerdos, sensaciones, anulando en numerosas ocasiones hasta el mas mínimo ápice de raciocinio consciente. Éste proceso de autodestrucción diferido nos anula por completo, dejándonos muchas veces en un estado de anestesia perpetua. Perdemos el conocimiento de nuestras capacidad y el miedo se adueña de nosotros. La auto-protección se encarga de ser el poste que nos amarre a la nueva realidad. Éste estado anímico suele prolongarse a lo largo de la vida, y las consecuencias se ven reflejadas en todos nuestros ámbitos vitales.

Un tema fascinante sin duda, donde tras experiencia y mucha documentación, creo encontrar la clave para obtener una mente excepcional: tenemos que encontrar la forma de disfrutar de lo que hacemos, aprender, amar, jugar, hacer arte y, sobre todo, no perder el tiempo quejándote, en definitiva, ser inteligente emocionalmente.

¿Qué es ser inteligente emocionalmente?

Ser inteligente emocionalmente es tener claro, lo máximo posible, cuáles son las cualidades que realmente hacen que tu vida diaria pueda ser emocionante, y cuales son las cualidades falsas que hemos construido en ésta sociedad consumista y estereotipada.

¿Cuáles son esas cualidades falsas que nos ralentizan en nuestro proceso crecimiento?

Algunas de ellas son la belleza física, la inteligencia, la elegancia, la habilidad verbal... Cualidades falsas porque sólo alimentan nuestro ego primeramente, para luego provocarnos la sensación de vacío. Se trata de cualidades que proporcionan la admiración de los locuelos e individuos inmaduros, pero que no nos hace felices.

Las cualidades que realmente nos permiten crecer, fortalecernos y disfrutar de la vida son cualidades como el arte, el amor, la amistad, la tolerancia a la frustración, nuestra propia inteligencia emocional, nuestra perseverancia. Curiosamente, poseer estas cualidades atrae a las personas fuertes y sanas, personas que compartan valor, de las que aprender, suman, hacen que nuestra vida mejore de una manera sana y real.

Fotografía del libro "Las gafas de la felicidad" de Rafael Santandreu.

¿Cómo podemos quitarnos los complejos de encima?

Para quitarse los complejos de encima tenemos que tener muy claros nuestros principios, rodearnos de personas que compartan nuestra visión de vida y nos aporten un valor positivo y defender públicamente nuestra posición de manera muy clara
"no puedo ser parte de un mundo donde ser una persona amable es una desventaja". Keanu Reeves.
Como bien defiende el actor Keanu Reeves, defender públicamente nuestros valores de amor y cooperación por encima de la competitividad y las cualidades falsas es algo que algunos hacemos principalmente por nosotros mismos, pero también por los demás. Cada vez que yo muestro mis defectos con orgullo y afirmo que no necesito ser de otra forma para ser feliz estoy defendiendo a las demás personas que, por supuesto, también tienen defectos. 

La fuerza mas poderosa para lidiar con los complejos son los lazos de cooperación, rodeate de todo lo que sume, esta es la verdadera grandeza del ser humano.



Una larga caravana de camellos avanza por el desierto. Al llegar a un oasis, el jefe decidió pasar la noche allí.
Los hombres instalaron de inmediato las tiendas para irse a dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste donde hacerlo. Consiguieron amarrar a todos los camellos excepto a uno por falta de espacio. Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perderlo. Después de mucho pensar, el jefe tuvo una idea: fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó los movimientos necesarios para amarrar al animal a un poste imaginario. Para sorpresa de todos, el camello se sentó, convencido de que estaba bien sujeto. Así, todos se pudieron ir a descansar.
A la mañana siguiente, desataron los camellos y los prepararon para continuar. Había un camello, sin embargo, que no quería ponerse en pie. Tiraron de él, pero el animal rehusaba moverse. Finalmente, acudió el jefe que enseguida entendió la causa de la obstinación del camello. Se puso enfrente del animal como si estuviera delante del poste imaginario y realizó los tipicos movimientos para desatar la cuerda. Justo entonces, el camello se puso en pie. Ahora si se sentía libre.


jueves, 23 de marzo de 2017

La importancia de la autonomía emocional.

Desde mi humilde conocimiento y punto de vista experiencial defino la autonomía emocional como la capacidad de sentir, pensar y tomar decisiones por sí mismo. En contraposición de la inteligencia emocional resulta fácil identificar al término de “dependencia emocional”. Tenemos que tener conocimiento de estos elementos porque es muy importante para la conciencia y el mantenimiento de un estado de ánimo positivo, evitando que los estímulos negativos provoquen conductas inadecuadas relacionadas con la agresividad o la pasividad en numerosas circunstancias de nuestro día a día. 

Cuando se obtiene una correcta autonomía emocional uno vive de acuerdo con su «teoría personal sobre las emociones» y demuestra lo que se denomina autoeficacia emocional, que está en consonancia con los propios valores morales. Por ejemplo, cuando una persona injustificadamente me ofende, insulta, provoca, etc., mi predisposición tiende a responder de manera reactiva. Sin embargo, la autonomía emocional nos debe llevar a permitir ser lo suficientemente autónomos emocionalmente para decidir conscientemente la emoción que queremos experimentar (autoeficacia emocional) y sobre todo, vamos a ser nosotros quien decidamos conscientemente la conducta que vamos a adoptar ante la situación y ante la emoción que sentimos.


Dicho ésto, debemos tener en cuenta que la autonomía emocional se sitúa en un punto equidistante entre la desvinculación afectiva y la dependencia emocional. Tanto la desvinculación como la dependencia emocional son dos extremos que pueden causar dificultades en las relaciones con los demás. 

Por un lado, la vinculación afectiva es la capacidad humana de establecer lazos afectivos con otros seres humanos. Estos lazos se construyen y mantienen mediante las emociones. La vinculación afectiva es dinámica, varía a lo largo del tiempo. En unos momentos se está vinculado a unas personas y en etapas posteriores la vinculación es con otras. Esquemáticamente se puede decir que en la infancia la vinculación es con la figura de apego, en la adolescencia con los compañeros y en la vida adulta con la pareja. Lógicamente, hay muchas situaciones que no se ajustan a este esquema general. 
Además, una vinculación afectiva exagerada puede conllevar a sufrir una dependencia emocional, que se caracteriza por unas excesivas demandas afectivas donde prevalecen la sumisión y la idealización del otro

Por otro lado, la desvinculación afectiva se caracteriza por la incapacidad para establecer relaciones afectivas con otras personas. Se observa que una persona puede tener una desvinculación con personas conocidas (por ejemplo, padres), pero mantener una vinculación con otras en su defecto (compañeros). En este caso se trata de «vinculación selectiva». El problema viene cuando una persona es incapaz de establecer vínculos afectivos con ninguna otra persona.



Para la obtención de una buena  autonomía emocional tenemos que trabajar para obtener las siguientes competencias:

»» Autoestima. Tener una imagen positiva de sí mismo, valorando de forma positiva las propias acciones.

»» Automotivación. Ser capaz de motivarse a sí mismo e implicarse emocionalmente en actividades diversas de la vida personal, social, profesional, de tiempo libre. La automotivación a veces es consecuencia de la autoestima.

»» Autoeficacia personal. Soy capaz, soy eficaz y tengo autoeficacia emocional, es decir, la capacidad de decidir el estado emocional en el que deseo estar, independientemente de la influencia de los estímulos negativos externos. La autoeficacia emocional significa que uno acepta su propia experiencia emocional y esta aceptación está de acuerdo con las creencias del individuo sobre lo que constituye un balance deseable entre conducta y emociones.

»» Responsabilidad. Se refiere a la capacidad para responder, de ser consecuente con nuestros actos, asumiendo la responsabilidad correspondiente en la toma de decisiones.

»» Análisis crítico de normas sociales. Capacidad para evaluar críticamente las reglas sociales y culturales establecidas. “Una persona es autónoma cuando es capaz de ponerse a sí misma sus propias normas; cuando no se rige por lo que le dicen, sino por un tipo de normas que cree que debería cumplir cualquier persona, le apetezca a él o a ella cumplirlas o no.” (Kant).

»» Actitud proactiva ante la vida. Ser capaz de tener una actitud activa, positiva y optimista de la vida.

»» Resiliencia. Es la capacidad que tienen una persona para afrontar y asumir con éxito las situaciones adversas que pueden presentarse. No se trata de una capacidad estática sino variable a través del tiempo y las circunstancias, siendo el resultado de la interacción entre factores de riesgo y la personalidad del ser humano.

Dentro de éste apartado, diversos estudios han demostrado que los atributos de la persona que constituyen la base de la resiliencia son:
Autoestima suficiente, es el fundamento de las demás características.
Introspección, es decir, la capacidad de preguntarse a sí mismo y darse una respuesta
honesta.
Independencia, que se define como la capacidad de mantener distancia emocional
y física sin caer en el aislamiento.
Capacidad de relacionarse, es decir, la habilidad para establecer relaciones afectivas
con otras personas.
Iniciativa, entendida como la capacidad de iniciar progresivamente tareas cada vez
más exigentes.
Humor, es decir, encontrar lo cómico en la propia tragedia, lo que permite evitar sentimientos negativos aunque sea transitoriamente, ayudando a soportar las situaciones adversas.
Creatividad.
Moralidad, entendida como la capacidad de comprometerse con valores.
• Pensamiento crítico, que permite analizar, entender y evaluar la adversidad.

'La meta de la educación es forjar individuos capaces de autonomía intelectual y moral, que respeten, con reciprocidad, la autonomía del prójimo.'
—Jean Piaget.

jueves, 16 de marzo de 2017

Nuestras emociones. Las funciones que les otorga utilidad.

Durante mucho tiempo hemos observado a las emociones con una mirada negativa, una mirada opaca imposibilitando a muchos de nosotros la posibilidad de tomar decisiones acertadas utilizando la racionalidad como único instrumento de acierto. Sin embargo no nos damos cuenta  que nos equivocamos constantemente en nuestra evolución puesto que, lejos de desaparecer, las emociones siguen existiendoTodas nuestras emociones tienen alguna función que les otroga utilidad, independientemente de la cualidad hedónica (agrado-desagrado) que generen. Incluso las emociones más desagradables tienen funciones importantes en la adaptación social y el ajuste personal. No obstante, de forma concreta la funcionalidad de las emociones está estrechamente relacionada con el control de éstas, es decir, para que una determinada emoción pueda cumplir sus funciones, se tiene que manifestar en un contexto apropiado y con la intensidad necesaria.

Dicho ésto se observa que las emociones tienen tres funciones principales:


Función adaptativa. Supone que las emociones funcionan tanto como facilitadoras de la respuesta apropiada ante las exigencias ambientales, como incitadoras de la expresión de la reacción afectiva a otros individuos. 

Así por ejemplo, como emoción facilitadora "el miedo" favorecería la huida o la inmovilidad corporal defensiva y según la segunda función adaptativa, la expresión de miedo podría ser útil para apaciguar una reacción intensa por parte de un agresor

Esta función adaptativa comprende especialmente las emociones primarias y es más evidente en los primeros años de nuestro desarrollo. 

Función social. La expresión de nuestras emociones proyecta, o muestra, en los demás el comportamiento que vamos a desarrollar y viceversa. Ésta relación que se establece entre dos personas tiene un indudable valor para las relación interpersonales y para la adaptación al entorno social. La emoción se hace visible y por medio de ella producimos un intercambio informativo


Las principales señales de comunicación del estado emocional a los demás son la expresión facial y el lenguaje postural o lenguaje no verbal. Prestando atención a esas señales podemos conocer los estados e intenciones de nuestro compañero/a en relación a los otros o con nosotros mismos, con lo cual éstas señales afectan al comportamiento o a las acciones de los otros.
En resumen, las reacciones emocionales determinan y expresan nuestro estado afectivo, pero también pueden regulan la manera en que los demás reaccionan ante nosotros.

Por otro lado y no menos importante, la propia represión de las emociones también tiene una evidente función adaptativa, por cuanto que es socialmente necesaria la inhibición de ciertas reacciones emocionales que podrían alterar las relaciones interpersonales.

Función motivacional. Esta función es la que particularmente despierta en mi un mayor interés. La relación entre motivación y emoción es íntima: toda conducta motivada produce una reacción emocional y a su vez la emoción facilita la aparición de unas conductas motivadas y no otras.
La relación entre la motivación y la emoción puede determinar la aparición de la propia conducta motivada y dirigirla hacia determinado objetivo y hacer que se ejecute con intensidad. Esta función no depende del tipo de emoción sino de la dimensión de agrado-desagrado de la emoción y de la intensidad de la reacción emotiva. 

Por ejemplo, la tristeza (emoción) nos llevaría a realizar una determinada conducta, fundamentalmente de supervivencia (conducta motivada) y que, dependiendo no de la emoción sino de su intensidad y agrado/desagrado puede hacer que la persona llore a solas o que busque compañía.


De forma concluyente y sin adentrarnos en terminología psicológica, tenemos conocimiento de que las emociones no son solo valoraciones; sino un sistema organizado complejo, constituido de pensamientos, creencias, motivos, significados, experiencias subjetivas y estados fisiológicos, que surgen de nuestra lucha por la supervivencia y se desarrollan en el intento por entender el mundo en el que vivimos.